Los vecinos de la calle Cuenca 1299, en Villa Santa Rita, denuncian que la parrilla «A raja Cincha» está ocupando toda la vereda con mesas y sillas, impidiendo el paso de los peatones. Una señora en silla de ruedas tuvo que cambiar de ruta por la obstrucción, mientras que los residentes del barrio exigen que se resuelva esta situación ante el gobierno de la ciudad.
En el barrio de Villa Santa Rita, en la comuna 6 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la parrilla «A raja Cincha», ubicada en Cuenca 1299, ha sido señalada por los vecinos debido a la ocupación excesiva de la vereda. Según las denuncias de los habitantes de la zona, el establecimiento ha colocado mesas y sillas de forma tal que toda la acera queda bloqueada, dificultando seriamente el paso de los peatones. La situación se volvió particularmente alarmante cuando una señora en silla de ruedas, que intentaba transitar por la zona, se vio obligada a cambiar de camino ya que no podía continuar por la vereda obstruida. Este inconveniente no es aislado, ya que muchos residentes aseguran que otras parrillas y bares del área también han invadido la vía pública con sus muebles, generando un caos para quienes transitan a pie.
Ante esta problemática, los vecinos han decidido tomar acción y realizaron una denuncia formal ante el gobierno de la ciudad, pidiendo que se tomen medidas para restablecer el paso libre por la vereda. Argumentan que los comerciantes, al pagar un impuesto por colocar mesas en la calle, se sienten con el derecho de adueñarse de la vía pública, sin tener en cuenta las necesidades de los peatones, especialmente aquellos con movilidad reducida. «No estamos en contra de que los comercios pongan mesas afuera, pero hay un límite. El derecho a circular por la vereda debe ser prioritario», señala uno de los residentes. Los vecinos también aseguran que la situación se ha vuelto cada vez más frecuente, con varios locales que, aprovechando el permiso del gobierno, han expandido sus espacios al punto de cortar el paso por la calle, afectando a transeúntes y, en particular, a personas mayores o con discapacidad.

Mientras tanto, los residentes esperan una pronta respuesta por parte de las autoridades, quienes, según indican, se comprometieron a revisar el caso en los próximos días. La situación ha generado un fuerte malestar en la comunidad, que teme que esta práctica continúe expandiéndose sin control y sin que se garantice el cumplimiento de las normas de accesibilidad y convivencia urbana. Algunos vecinos también señalaron que este tipo de obstrucción va en contra de las políticas de inclusión, ya que afecta directamente a quienes dependen de una vereda libre para moverse. A medida que avanza la protesta, la esperanza es que el gobierno local actúe rápidamente y que el espacio público se respete en beneficio de todos los ciudadanos.