Cigarrillos baratos, enfermedades caras: el drama del tabaquismo en Argentina

Argentina se mantiene entre los países con cigarrillos más baratos de la región, en parte por una carga impositiva menor que en otros mercados.

El tabaquismo continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública en Argentina. Según estimaciones de organismos sanitarios, el consumo de tabaco provoca alrededor de 45.000 muertes por año, lo que equivale a más de 120 fallecimientos por día. Actualmente se calcula que entre 7 y 8 millones de argentinos fuman, lo que representa cerca de uno de cada cuatro adultos.

Uno de los factores que preocupa a especialistas es el bajo precio relativo del cigarrillo en comparación con otros países de la región. Argentina mantiene valores más accesibles que mercados como Chile o Uruguay, en parte por impuestos al tabaco más bajos que los recomendados por organismos internacionales de salud. Este escenario, sostienen expertos en políticas sanitarias, puede facilitar el acceso al producto, especialmente entre jóvenes y sectores de menores ingresos.

El impacto no solo se mide en consumo, sino también en costos sanitarios. Estudios del sector salud estiman que el tabaquismo genera más de 200.000 casos de enfermedades cada año, entre cáncer, afecciones respiratorias y enfermedades cardiovasculares. A largo plazo, advierten especialistas, el acceso fácil al cigarrillo podría traducirse en más pacientes, mayor presión sobre el sistema de salud y un aumento del gasto público en tratamientos vinculados al tabaco.

Aunque el tabaquismo provoca cerca de 45.000 muertes al año en Argentina, la mayoría de los fallecimientos ocurre décadas después de iniciado el consumo. Especialistas señalan que muchas personas comienzan a fumar en la adolescencia —incluso entre los 12 y 13 años— pero las enfermedades graves suelen aparecer a partir de los 50 o 60 años, cuando se manifiestan patologías como cáncer de pulmón, infartos o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). En ese contexto, el consumo de tabaco está asociado a alrededor del 14% de todas las muertes en el país y puede reducir la expectativa de vida entre 10 y 15 años

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